No se si les pasa a todos, pero yo iba muy feliz de copiloto de la avioneta que salió de Fajardo. Todo iba literalmente viento en popa, la vista brutal de linda desde el cielo, yo tomando fotos y videos, viendo la lancha en el mar donde iban otros de nuestros amigos. Cuando faltaba muy poco para llegar a Culebra, un fuerte sonido que se escucha, la avioneta que se mueve bruscamente y ufff!! pense que ese era mi final. Miraba al mar, miraba la tierra que estaba próxima y no dije nada, me helé, me paso parte de mi vida frente a mis ojos, sentí una mano en mi hombro que me dijo "tranquila". Yo no dije nada, solo pensaba Papito Dios, si este es el final pues que le voy a hacer, pero por favor dejanos llegar. Jajajaja, ahora me rio, el piloto tomo el control y aterrizamos. Demas esta decir que casi muero del corazón, para regresar no queria hacerlo en la avioneta, pero ya estaba pago.
Lo importante es que Culebra es una islita chulísima, es un paraíso. Eso si, si no llevas comida para preparar, procura comer temprano en la tarde pues cierran todo temprano y te puedes quedar sin comer. Digo, no se si ya las cosas han cambiado. Alquilamos un jeep y correr por toda la isla.
El regreso, para mi fue una tortura. Tomamos de nuevo la avioneta, que caben ocho o nueve personas (todos amigos). Esta vez me toco atras, tan pronto despegamos el piloto dice "esta lloviendo para allá, si se pone muy malo, regresamos"... no sé porque me acordé de su madre. En ese momento escuché la voz de una amiga que dijo "¿pero será hijo de puta?", jajajaja, por lo visto no fui yo la única que pensó en su madre. Nada, no disfrute nada el viaje de regreso, cerré los ojos y rezé en 18 minutos mas de lo que rezé en todo un año completo.
En resumen, me encantó Culebra, pero no vuelvo en avioneta. Me tomo algo pa'l mareo y aunque me tarde mas me voy en lancha.
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